EL CAMALEÓN DE CARLOS MESA SE ENCUENTRA EN TARIJA

¿Renovación política? No.  Si algo raro tiene Wilman Cardozo Surriabre, segundo candidato a senador por el partido de Carlos Mesa, es haber cambiado de color político cada vez que la coyuntura lo decía, es el ejemplo del reciclaje y de la supervivencia de un político duro del neoliberalismo, quien ahora cuenta con el aval de Comunidad Ciudadana.

Cardozo hasta hace poco fue asambleísta por la agrupación Todos, partido del actual Gobernador de Tarija, Adrián Oliva, acusado también de corrupción por la contratación de una empresa para la dotación de cemento asfáltico para la construcción de la carretera Santa Ana-Yesera que Adrián Oliva había inaugurado ocho meses antes y por el cual la justicia le dio arraigo nacional.

Su carrera política empezó como dirigente universitario (1990 – 1995), luego fue vicepresidente cívico de Tarija (1996-1999) donde recibió los beneficios del neoliberalismo, llego al congreso nacional como diputado del MIR (2002-2005), luego se pasó a Podemos partido de Tuto y nuevamente fue diputado (2005-2009) y últimamente asambleísta departamental por la agrupación Todos.

Estuvo envuelto en varios escándalos, uno de los últimos fue las denuncias de corrupción y nepotismo al interior del Servicios Eléctricos de Tarija (SETAR) que depende de gobernación de Oliva y es la cuota de poder que el maneja desde que logro ser asambleísta por el chaco tarijeño.

Con estas credenciales, queda claro que  Carlos Mesa hecho por los suelos su idea de renovación en la política, apuesta por políticos duros y de una cola de paja de larga data.

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