El cambio climático es ya el reto civilizatorio más grande que afrontamos. Se agota el tiempo

Editorial Revista Ecologista AKEc. El cambio climático es ya el reto civilizatorio más grande que afrontamos. O en palabras de la joven sueca Greta Thunberg: “Nos dicen que tienen la esperanza de que la gente joven va a salvar el mundo, pero no lo vamos a hacer. Simplemente no hay suficiente tiempo para esperar a que crezcamos y tomemos el control”.

El tiempo de las palabras se terminó. Porque al ritmo de las emisiones actuales apenas quedan once años para evitar un incremento de la temperatura global superior a 1,5 ºC. Eso quiere decir que durante la próxima década tendremos que garantizar una reducción de más de la mitad de las emisiones mundiales. Si fallamos, las consecuencias serán enormes, especialmente en las regiones mediterráneas en las que, tanto la posición que ocupan en el planeta, como la enorme carencia de capacidades de adaptación, provocarán mayores pérdidas que en otras zonas europeas.

Por ello, desde Ecologistas en Acción pensamos que es grave que, a día de hoy, el Estado español esté tan lejos de la conciencia climática que tienen otros países europeos. Hay que ser conscientes de que seremos una de las zonas más afectadas, y beneficiadas, por la lucha contra el cambio climático. Porque nuestro territorio reúne los recursos necesarios para alcanzar una rápida descarbonización y, al mismo tiempo, esa descarbonización debería ser una oportunidad para reducir la desigualdad creciente.

Una actuación responsable debería garantizar reducciones de emisiones en España superiores al 7% anual hasta 2030. Para ello, será necesario establecer un calendario de cierre claro de los sectores fósiles, impedir la creación de nuevas infraestructuras y el desarrollo de planes que generen emisiones adicionales de gases de efecto invernadero. Sin olvidar que el cumplimiento de los objetivos climáticos debe estar reflejado en el tratamiento jurídico-constitucional con el mayor grado de vinculación.

Las excusas se acabaron. Hoy es posible elaborar una ruta de transformación del sistema eléctrico que conlleve alcanzar el 100 % de suministro eléctrico de origen renovable antes de 2030. Una transformación energética que debe de ir acompañada de medidas estructurales que ahonden en la democratización energética y la lucha contra la pobreza.

La acción prioritaria para trasformar el sistema energético debe incluir una auditoría trasparente de los costes eléctricos, la no renovación de los permisos de las centrales de carbón y nucleares, la reforma del sistema tarifario y el impulso de proyectos ciudadanos para la democratización de la producción de energía renovable.

Un ritmo de reducción que solo se puede alcanzar combinando el uso de energías renovables con un descenso del consumo energético actual. Incluso en el último informe del IPCC se reconoce abiertamente que el consumo mundial de energía está muy por encima de lo que el planeta es capaz de generar. De hecho, el único escenario compatible con limitar el incremento de la temperatura global por debajo de 1,5 ºC ya establece para 2050 un tibio decrecimiento en la demanda energética global del 32 % respecto a los niveles de 2010.

Desde Ecologistas en Acción tenemos claro que el tiempo se agota y hay que actuar. No tenemos la posibilidad de esperar que nuevos ciclos electorales, tecnologías o cualquier otra excusa frenen la toma inmediata de medidas.

La nueva normalidad climática muestra que nos jugamos nuestra propia supervivencia. Lo que antes era una urgencia hoy es una emergencia. Por eso, el movimiento #FridaysforFuture es una ola de levantamiento pacífico y desobediente que ya recorre toda Europa y que ha llegado para cambiarlo todo.