El intervencionismo continuará

Por Iván F. Mérida A

Tenemos presente, los 10 años de la expulsión del ex-embajador norteamericano Philip Goldberg, de lo cual, inmediatamente sus defensores –opositores y analistas de oposición– procuraron hacer notar ante la opinión general, como un grave error en términos de diplomacia y como un acto infundado y sobre-ideologizado (considerando el carácter anti-imperialista del gobierno).

Sin embargo, aquella acción de ‘expulsión’ fue un acto de valentía, de soberanía, de auto-afirmación y defensa de nosotros como país libre de tomar sus propios caminos y destinos. Fue una decisión alentada por mentes lucidas que conocían muy bien la estructura del poder norteamericano, y fue una decisión de franqueza ante las acciones canallas que Philip Seth Goldberg estaba ejecutando desde su llegada al país hasta su expulsión con todos los sectores de oposición y aliados pro-norteamericanos.

Los argumentos, en esencia se encuentran en los cables diplomáticos enviados de la embajada norteamericana al Departamento de Estado, y que fueron filtrados en 2010, dos años después de la expulsión de Goldberg. Cables donde, no solo Goldberg estaba profundamente involucrado en reuniones desestabilizadoras con los autonomistas, grupos juveniles, empresarios, y líderes políticos de ultra-derecha, sino además su segundo en jerarquía, Krishna Urs, quien era el coordinador de todas las acciones y quien desarrollaba muchas de las tareas emprendidas por Goldberg.

Si Goldberg como embajador, se reunía con: académicos, alumnos Fullbright, voluntarios del Cuerpo de Paz, empresarios y políticos coyunturales; Urs ‘chargé d’affaires’, se reunía con: indígenas, políticos de la media luna, políticos traidores (Ana Lucia Reis), la curia (Tito Solari), activistas jóvenes de oposición (Fernanda San Martin C., Claudia Bravo T., Guillermo E. Paz), coordinadores de oposición (Javier F. Flores), así como todo el espectro político-social que Goldberg conocía.

Aquellos datos y muchos cientos más, se encuentran en los testimonios que firmaban tanto Goldberg como Urs en sus detallados cables enviados a Washington. Lo que no deja duda alguna del carácter intervencionista que se ha denunciado sobre la embajada estadounidense. Sin embargo, a pesar de la expulsión de Goldberg, y de la exposición de su rol conjuntamente a la oposición más reaccionaria del país, lo que no se tuvo cuidado de controlar, fue precisamente la maquinaria diplomática que Goldberg había dejado atrás, y que fue bien usada por Peter M. Brennan, de quien, sea dicho de paso, se escribió toda una investigación “Brennan Desenmascarado” (2017) para exponer como actuó en Nicaragua y en Costa Rica.

Brennan fue, en un nivel superior, mucho mas astuto que Goldberg, mas inteligente en su forma de actuar diligentemente para coordinar no en un plan de confrontación directa como lo fue la coyuntura de la “Media Luna” y Goldberg, sino a través de la destrucción de la imagen de un líder popular. A diferencia del caso Goldberg, Brennan no fue expulsado, salió una vez afirmadas las estructuras culturales por las cuales hoy la clase media se ha conectado más aun con la visión norteamericana de progreso y de civilización. Una visión crédula de mitos cristianos, crédula del libre mercado, y crédula del “sueño americano”.

Por lo que cabe reflexionar, que no solo se trata de algunos sujetos políticos, sino de estructuras culturales y políticas que deben ser confrontadas, lo que no pasa por la permisividad y tibieza con la que actuó el ex-canciller Huanacuni o con las ideas extravagantes de su antecesor Choquehuanca, sino a través de políticas muy bien fundamentadas para, no solo entender a Estados Unidos como una sociedad compleja y multicultural, sino para entenderla como un poder militar, como un poder comercial, con el cual no se puede improvisar, enviando admiradores de Disney y Marvel que buscan el cocktail, en lugar de la inteligencia de datos y el estudio pormenorizado del país receptor.

Así también vale denunciar que son las políticas duras y no las conciliadoras las que funcionan con los poderes agresivos, ¿alguna vez negociaron las cebras con los leones en búsqueda de complementariedad? Nunca. Por lo que, en el campo político, y más aún desde una postura realista, los poderes, más aún el norteamericano tenderán a intervenir, tenderán a controlar, tenderán a vigilar, tenderán a sancionar, tenderán a dominar al otro. Sean demócratas o republicanos, tanto George Bush como Barack Obama aplicaron la maquinaria de guerra bajo la aprobación del lobby de las armas y el lobby israelí estadounidenses.

Hemos pasado de una década en la que la política norteamericana tenía una parcialización e interés sobre Medio Oriente, a otra donde está poniendo orden en su viejo “patio trasero”, apoyando gobiernos favorables que eviten problemas a sus intereses económicos, como en Ecuador con Lenin Moreno y la anulación del juicio a la Chevron.

Y es que, el intervencionismo aun prevalecerá, está siendo ejecutado desde el Comando Sur, desde Washington, desde Langley, desde los ejercicios conjuntos en países próximos (Chile, Argentina), pero lo más preocupante es que, está siendo ejecutado desde sus centros de inteligencia y coordinación locales, ósea sus embajadas.

Así, es en razón a lo expresado, que, al recordar la expulsión de un embajador norteamericano, Bolivia no solo le ha plantado la faz con seriedad y firmeza a un gran poder, sino también con humildad, porque reconocemos que aun debemos aprender, escuchar, leer, entender, para poder defender a nuestros pueblos, a nuestro pueblo.
* Iván F. Mérida A., es abogado internacionalista.

Fuente: https://elpais.bo/el-intervencionismo-continuara/

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