GENEROS PROFUGOS. FEMINISMO Y EDUCACION (Marisa Belausteguigoitia, Araceli Mingo)

Una forma de análisis de la relación entre feminismo y educación puede darse al relevar su carácter marginal, su vulnerabilidad y su finalidad: el estudio de las diferencias sexual, racial, social, de género y sus consecuencias e implicaciones en el ámbito educativo. Estos campos difícilmente son acogidos en los terrenos de los saberes constituidos y legitimados. Sus marcos son cuestionados, su permanencia es frágil y su condición de productores de saberes y prácticas ha sido polémica y controvertida. No contamos aún en México con el reconocimiento académico y social que estos campos han adquirido, con mucha dificultad, en otras partes del mundo.
Quienes se han interesado en desentrañar las razones y los misterios de la diferencia, de la asimetría contenida en las relaciones entre poder y conocimiento, y de la opresión, iniciaron la construcción del área de entrecruzamiento entre los saberes de género y de educación desde distintas esferas del conocimiento y desde distintos terrenos de la práctica. No podemos señalar un núcleo preciso generador de dichos
saberes ni de sus «contactos”. Podemos identificar zonas productoras de conceptos y discursos, a partir de los cuales se empezaron a entretejer explicaciones sobre la desigualdad y el carácter cultural de la diferencia, utilizando campos como la crítica literaria, la sociología, la filosofía, la historia y el psicoanálisis. Y es que el problema esencial radica en que para poder hablar de lo que sucede con las mujeres, sus diferencias y sus posibilidades de educación, había que hacer uso de muy variados conceptos provenientes de múltiples áreas de conocimiento y de diferentes prácticas. Había que traducirlos, incorporarlos, e inventarse un lenguaje nuevo.

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