No debe haber otra agresión preelectoral a Gaza

Por Haggai Matar y Oren Ziv
Necesitamos líderes que hablen del fin del asedio, del fin de la ocupación, de la igualdad, la libertad y la seguridad como soluciones para israelíes y palestinos.El misil disparado desde Gaza que destruyó una vivienda e hirió a siete personas en el centro de Israel el lunes por la mañana, tomó por sorpresa a los israelíes. Por un lado, eso es totalmente comprensible, no estamos acostumbrados al fuego de cohetes en el área de Tel Aviv y ciertamente tampoco a los cohetes que causan un daño tan devastador. Un ataque a civiles, a una familia dormida, es algo aterrador.

Por otro lado, el ataque es sorprendente solo si lo desconectamos de todas las narraciones que no tienen repercusión en los medios: manifestantes desarmados recibieron disparos cuando protestaban contra la valla Israel-Gaza casi todas las semanas (recientemente un niño de 14 años fue asesinado por un disparo de los francotiradores israelíes), varios incidentes mortales en Cisjordania en las últimas semanas, junto con ataques y otras medidas que se están tomando contra los prisioneros palestinos recluidos en cárceles israelíes.

Cuando hablamos de la agresión palestina casi nadie menciona el hecho de que desde principios de año las fuerzas de seguridad israelíes han matado a 30 palestinos en Gaza y Cisjordania.

El ataque con cohetes es una sorpresa solo si nos permitimos olvidar el contexto más amplio de la realidad cotidiana de la ocupación, desde arrestos de niños palestinos en sus aulas hasta ataques de colonos a granjeros palestinos o el asedio de Gaza, que ha dejado a los habitantes del enclave empobrecidos y sin esperanza.

Nada de esto justifica los ataques a civiles israelíes, por supuesto, pero debería recordarnos que Israel es el que ataca a los civiles palestinos a diario. No podemos perder de vista ese contexto cuando hablamos de lo que vendrá después.

En respuesta al ataque con cohetes el lunes por la mañana, el primer ministro Netanyahu dijo que Israel «respondería con la fuerza». (En el momento de esta publicación, esos ataques habían comenzado ya) El viceministro de Defensa, Eli Ben Dahan, quien visitó la casa destruida en el moshav de Mishmarot, describió las tres opciones del gobierno israelí: continuar disparando sobre Gaza, volver a ocupar la Franja o restablecer el programa de asesinatos selectivos de Israel.

El ministro de Educación, Naftali Bennett, dijo que hay que «someter» a Hamás mientras el rival de Netanyahu, Benny Gantz, cuyos anuncios de campaña se jactaron de devolver a Gaza a la Edad de Piedra, culpó a Netanyahu del ataque con cohetes por no golpear más fuerte a Hamás y Gaza. Los políticos de extrema derecha exigieron que se «aplaste» a Gaza. 

Sin embargo algunos residentes de Mishmarot se manifestaron en un tono diferente. Yoni Wolf, cuya familia vive en la casa destruida por el cohete, dijo a los reporteros el lunes por la mañana que Israel debe «recuperar no solo su poder de disuasión sino también su cordura». Otro residente de la ciudad dijo que uno de sus exempleados -un hombre palestino- llamó desde Gazapara preguntar cómo estaba. «No todos nos odian», dijo.

El peligro es que ahora, tras el ataque a Mishmarot, a la luz de las próximas elecciones y en un intento de mantener su imagen como «míster seguridad», Netanyahu podría ser arrastrado a la ronda de violencia más mortífera y devastadora que hemos visto desde la última guerra de Gaza en 2014.

Pero hay otra manera. Podemos detener el derramamiento de sangre. No tenemos que librar otra guerra preelectoral. Podemos dejar de hablar con lemas vacíos de la destrucción del régimen de Hamás. Estas son mentiras, siempre han sido mentiras. Lo que necesitamos es un líder que hable de negociaciones, de poner fin al asedio y la ocupación, de igualdad, libertad y seguridad como soluciones tanto para israelíes como para palestinos.