¿Por qué llamamos a nuestros compañeros a sumarse a la huelga feminista del 8M?

Por Libres y Combativas

Al igual que el pasado 8 de marzo, el debate con algunas compañeras del movimiento feminista acerca del llamamiento que estamos haciendo a que nuestros compañeros secunden con nosotras la huelga del próximo 8M sigue sobre la mesa. Las impresionantes movilizaciones que en este año hemos protagonizado contra la violencia machista y la justicia patriarcal y en defensa de los derechos de las mujeres han dejado una enorme huella. Tanto es así que diferentes sindicatos han llamado en esta ocasión a la huelga el próximo 8M.

Esto es una gran noticia, que sin duda fortalecerá nuestra lucha. Pero lamentablemente, algunas organizaciones sindicales están llamando a que estas movilizaciones sean secundadas únicamente por mujeres. Desde Libres y Combativas tenemos que decir con claridad que esto nos parece un grave error.

Sobra decir que las mujeres somos las protagonistas, dirigentes e impulsoras de este gran movimiento que se está extendiendo por todo el mundo y también lo seremos en la huelga general feminista de este 8M. Pero para nosotras, como feministas, anticapitalistas y revolucionarias, la lucha por los derechos de la mujer trabajadora no es únicamente una cuestión de género sino también de clase. Bajo el sistema capitalista no todas somos iguales, aunque seamos mujeres. ¿Qué tenemos que ver las mujeres y las jóvenes de familias trabajadoras con Ana Patricia Botín o Inés Arrimadas? ¡Absolutamente nada!

El mero hecho de ser mujeres no nos coloca automáticamente del mismo lado de la barricada. Esta minoría de mujeres privilegiadas y ricas, defensoras del sistema y de las políticas de austeridad, no son nuestras aliadas. Ellas son responsables, con sus políticas de recortes y de ataques a nuestros derechos más básicos, de la situación de opresión a la que nos vemos sometidas la mayoría.

¿Qué han hecho estas mujeres por liberarnos? ¿Amparar a la mal llamada justicia que condena a Juana Rivas por tratar de proteger a sus hijos de un maltratador? ¿Acabar con la financiación de las escuelas infantiles para que sean las madres trabajadoras las que tengan que renunciar a su trabajo para ocuparse de sus hijos? ¿Recortar drásticamente las ayudas económicas para las víctimas de la violencia machista? ¿Desahuciar a madres con hijos a su cargo sin ningún tipo de amparo económico? Ellas reproducen el machismo y lo emplean contra la mayoría de las mujeres —las que no tenemos la vida solucionada como ellas— para defender sus privilegios económicos y su poder.

Desde Libres y Combativas entendemos que no tenemos nada que ver con esas mujeres que reproducen los valores machistas y patriarcales del sistema capitalista, y justifican nuestra opresión, por mucho que el 8M se pongan un lacito morado. Mujeres dirigentes de partidos que como el PP defiende acabar con el derecho al aborto, que dice que en vez de hablar de violencia de género debemos hablar de violencia doméstica. Tampoco tenemos nada que ver con mujeres de partidos como Cs, que defienden legalizar los “vientres de alquiler” para que las mujeres pobres vendan sus cuerpos y tengan hijos para las familias ricas.

Con quien nos sentimos profundamente unidas es con las millones de mujeres de familias normales y corrientes que han tomado las calles para terminar con esta situación de violencia permanente contra nosotras: las que el próximo 8M volverán a salir con fuerza para acabar con esta situación.

Y también nos sentimos muy unidas con nuestros compañeros de clase, que han estado junto a nosotras en las movilizaciones contra la LOMCE y las revalidas franquistas, en las luchas por una universidad pública, gratuita y de calidad, en las huelgas contra la repugnante sentencia de la Manada. Con los pensionistas que han salido a las calles en defensa de unas pensiones dignas y que han luchado a nuestro lado contra el machismo en las aulas en la huelga del 14 de noviembre. Con nuestros profesores de la Marea Verde, con los taxistas, o con los Espartanos de CocaCola en Lucha, con los hombres que nutren las filas de la PAH y se enfrentan a los desahucios, con los de la Marea Blanca o los que salieron con nosotras a las calles para echar atrás la reaccionaria reforma del aborto de Gallardón, o los pelean todos los días por los derechos de la comunidad LGTBI.

Como la experiencia de lucha a nivel internacional también ha demostrado, necesitamos la unión de todos los oprimidos para acabar con la lacra del machismo: las huelgas en Google o McDonalds contra el acoso sexual de las más explotadas en su puesto de trabajo fueron secundadas también por sus compañeros, haciéndolas más fuertes.

En Glasgow las trabajadoras del sector público en lucha por la igualdad salarial obtuvieron una gran victoria precisamente gracias a combatir los intentos desesperados de dividir a la plantilla en una guerra de sexos, y uniendo sus fuerzas junto a sus compañeros. Estos grandes ejemplos muestran que acabar con nuestra opresión solo es posible desde la unión y solidaridad de todos los trabajadores y jóvenes, capaces de paralizarlo absolutamente todo en defensa de nuestros derechos.

Nuestros compañeros de clase y de trabajo, sí que defienden nuestros derechos, los derechos de nuestra clase y por tanto, también los de las mujeres y las jóvenes de familias trabajadoras. Ellos son nuestros compañeros de lucha y les queremos a nuestro lado, apoyando nuestras justas reivindicaciones, haciendo huelga y en las manifestaciones. Ellos aspiran como nosotras a acabar con este sistema injusto y lograr una sociedad sin discriminación y libre de opresión. Por eso son tan bienvenidos en esta batalla.

El 8M queremos pararlo todo y por eso, desde Libres y Combativas, no les decimos a nuestros compañeros que nos cojan apuntes, ni que cubran nuestros puestos de trabajo: les llamamos a todos ellos a la huelga general feminista: a que, junto con nosotras, paren las clases y los centros de trabajo, a que salgan a pedir el fin de la violencia machista, a defender los derechos de la mujer trabajadora, y a que participen activamente en las concentraciones y manifestaciones que ese día llenarán las calles de todo el Estado.