Corrupción, racismo y amenazas: el prontuario de los ministros de Jeanine Áñez. Una mirada desde Chile

El Ciudadano/Chile.- Un nuevo escándalo afronta el Gobierno de facto de Bolivia, encabezado por la autoproclamada Jeanine Áñez, luego de que el ministro de Defensa, Luis Fernando López, amenazó a un ciudadano con hacerle «desaparecer en 10 segundos» a manos del Ejército.

«Él reacciona y usted desaparece en 10 segundos, ¿sabe o no? Yo le garantizo que sí», afirmó López en un vídeo difundido por el periódico ‘Página Siete’.

La amenaza del ministro se produjo ante una supuesta falta de respeto del civil a un militar y fue grabada durante un dispositivo de seguridad en el departamento de Beni, al centronorte del país andino.

El hombre le preguntó la razón de sus duras palabras y a ello López respondió: «Yo le garantizo que sí. No le falte nunca el respeto a un uniformado«.

Ante esta nueva amenaza, el ciudadano no identificado dijo que el militar debía respetarlo puesto que también le gritó, y afirmó: «Estamos en democracia», tal y como se puede apreciar en el material audiovisual.

En un mensaje publicado en su cuenta de Facebook, el ministro indicó que un teniente fue insultado por un ciudadano y que, «ante este hecho», su «reacción no fue la apropiada», por lo que no se justificaba.

«Ofrezco a este ciudadano mis sinceras disculpas, lo siento mucho», escribió López, tratando de calmar las críticas suscitadas a raíz de sus amenazas y hacer frente a los miles de bolivianos que exigen su renuncia, mientras que Jeanine Áñez guarda silencio.

El ministro de Defensa, Luis Fernando López, está vinculado con las masacres de Sacaba y Senkata, que dejaron un saldo de al menos 36 muertos.

No es la primera vez que Luis Fernando López está en el ojo del huracán, en marzo pasado la «autoproclamada» lo ratificó en el cargo, luego de que la Asamblea Legislativa votara a favor de censurarlo por no presentarse a ninguna de las tres audiencias requeridas para dar explicaciones por las masacres de Sacaba y Senkata, ocurridas durante el golpe de Estado al expresidente Evo Morales, que dejaron al menos 36 muertos y cientos de heridos y detenidos.

«Ministro, siga trabajando con el mismo patriotismo, le ratifico mi confianza», dijo Jeanine Añez al tomarle juramento por segunda vez a Fernando López, quien había sido desafectado de la cartera de Defensa, tal y como reseñó Página 12.

Fernando López asumió la titularidad de Defensa luego del golpe de Estado contra Morales, con apoyo de las fuerzas armadas y grupos civiles de ultraderecha. Por aquellos días de noviembre de 2019, la «presidenta interina» decidió sacar a los militares a las calles para disolver y reprimir las protestas generadas por el golpe al líder indígena.

Otro de los escándalos relacionados con el polémico Ministro es el de las renuncias de Raúl Ramiro Peñaloza Escalera, viceministro de Defensa; y de Fernando Calderón Terán, viceministro de Defensa Civil, respectivamente, ocurridas a finales de abril. Después de cinco meses en sus cargos, ambos militares decidieron dejar los viceministerios, luego de denunciar varias irregularidades sobre compras que supuestamente «no ingresan a los almacenes»

«Los actos de corrupción en diferentes áreas del Ministerio de Defensa han generado tensiones internas que causaron la renuncia del general Peñaloza y del coronel Calderón», dijo uno de los consultados por Página Siete.

Los seis meses del Gobierno de Facto de Jeanine Áñez se han caracterizado por los escándalos, renuncias y destituciones dentro de su Gabinete.

Renuncias, despidos y escándalos

A casi siete meses del golpe de Estado, Áñez se ha atornillado en la Presidencia de Bolivia a pesar de que debía haber convocado elecciones en el primer mes de su Gobierno de facto.

En ese tiempo, la administración de Áñez ha sido señalada de cometer nepotismo, manejo de recursos públicos para efectos personales, manipulación de empresas estratégicas; mientras que escándalos, renuncias y destituciones dentro de su Gabinete han llenado las páginas de los diarios.

Entre las recientes inconsistencias del Gobierno de Facto destaca la renuncia del ministro de Desarrollo Productivo, Wilfredo Rojo, quien salió del cargo el pasado 8 de mayo, siendo sustituido por Oscar Ortiz, precursor del golpe de Estado.

A esta renuncia se suma la de Rafael Quispe, quien era director del Fondo de Desarrollo Indígena, fue destituido de su cargo y es actualmente investigado por la Fiscalía por presunta comisión de delitos contra la salud pública, reportó Telesur.

Esta misma semana, Áñez se vio forzada a destituir al viceministro de Trabajo, Franz Choque, por «politizar y electoralizar» un programa de empleo presentado a finales de abril.

En una grabación difundida por redes sociales, Choque aseguró que con este plan de empleo del Gobierno se pueden lograr crear hasta 1,2 millones de votantes «agradecidos» para las próximas elecciones previstas para septiembre.

El ministro racista

A finales de mayo, el entonces ministro de Minería, Fernando Vásquez, tuvo que ser destituido por sus expresiones racistas. En una entrevista radial, Vásquez afirmó que por “especificaciones” de “identidad” no era “compatible” con los militantes del  Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales.

“Con respecto a mi vinculación con el MAS, creo que no tengo ni los requisitos, porque para ser masista hay algunas especificaciones, inclusive, de identidad”, dijo, según la agencia noticiosa estatal ABI.

“Tengo ojos verdes, pelo crespo, soy blanco; no quiero discriminar, pero ésas, mis condiciones, no hacen que yo sea compatible con el resto de las personas del MAS”, agregó el exfuncionario en declaraciones a una radio de Fides de Potosí, región minera de mayoría quechua, de donde es oriundo.

El ahora exministro, quien trabajó durante el Gobierno de Morales, aseguró que hizo el comentario de forma irónica para negar cualquier tipo de nexos con el MAS.

“Al ser señalado como masista, respondí erradamente con ironía, hecho que no siempre es bien comprendido y frecuentemente es tomado literalmente”, afirmó al ver que sus declaraciones habían generado una ola de indignación y críticas.

Ante la presión de la sociedad civil y el sector político, Áñez decidió destituir a Vásquez de sus funciones.

«Como presidenta he decidido la destitución del ministro Vásquez por sus expresiones racistas. En este gobierno no acepto corrupción ni discriminación alguna. Bolivia es una familia donde todos somos iguales», indicó en su cuenta de Twitter.

El ahora exministro corre el riesgo de ser procesado en el marco de una ley denominada «contra el racismo y toda forma de discriminación», promulgada en 2010 durante el Gobierno de Evo Morales.

Corrupción y coronavirus

Durante la pandemia, la gestión de Áñez ha recibido inmumerables críticas por el manejo de la crisis sanitaria causada por el nuevo coronavirus y por los casos de corrupción en el sector salud.

Desde que se reportaron los primeros casos de COVID-19, el Gobierno de facto ha tenido tres ministros de Salud y uno de ellos fue destituido por una denuncia de una supuesta compra con sobreprecio y otras irregularidades de 170 respiradores de emergencia para atender a los enfermos.

El exministro de Salud, Marcelo Navajas, fue enviado a prisión preventiva por la compra con sobreprecio  de respiradores a la empresas española IME Consulting.

Navajas fue enviado a prisión preventiva por tres meses en una cárcel de La Paz, explicó el fiscal Ruddy Terrazas, luego de evaluar que los respiradores fueron comprados al triple de su precio, a razón de más de 27.000 dólares cada uno, con recursos otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En medio de los escándalos del Gobierno de facto, los bolivianos continúan manifestando su rechazo al manejo de la actual administración ante la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus, y exigen la renuncia de la autoproclamada y de su ministro de gobierno, Arturo Murillo.

 

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