Covid 19: Siete desaciertos del gobierno transitorio de Añez

Al menos siete desaciertos marcan la ineficiencia, del gobierno de la presidenta transitoria Jeanine Áñez, en la lucha contra la propagación del Covid-19 en Bolivia desde que se inició la emergencia sanitaria en marzo pasado.

El primero de ellos es el tardío cierre de fronteras de Bolivia con los demás países, lo que provocó que algunas personas, entre extranjeras y connacionales, portadoras del virus letal, ingresen en territorio nacional sin que se haya previsto sitios de aislamiento cercanos a los puntos limítrofes con otras naciones y de los aeropuertos internacionales como el de Viru Viru (Santa Cruz), El Alto de La Paz y el de Cochabamba.

Así el Gobierno no inició con buen pie la lucha contra el coronavirus y se lanzó a imitar a los países de Europa y a algunos del continente americano en cuyos territorios la pandemia ya estaba avanzada. Esa es la segunda falencia, debido a que Añez decidió declarar cuarentena rígida cuando Bolivia no contaba con muchos portadores de la enfermedad.

En este sentido, no se tomaron en cuenta y no se hicieron los estudios pertinentes para diferenciar en qué momento Bolivia iba a tener el pico más alto de crecimiento del coronavirus y es que se sabe que en junio y julio, inclusive hasta agosto se prevé que se tendrá el mayor número de infecciones. Justamente en estos meses, el Gobierno debía decretar una cuarentena rígida y no antes.

El tercer desacierto fue que los bonos pandémicos, que se distribuyeron a las personas entre marzo y abril para ayudar en su economía, fueron muy reducidos y solo se entregaron por una vez, cuando el Gobierno debería hacer el esfuerzo de repartirlos por unos meses más. Esa hubiera sido una gran ayuda para los sectores, sobre todo informales que son más del 75% del aparato productivo del país; es decir, la gente que vive al día.

El cuarto desatino tiene que ver con la escasez de test para detectar a los portadores. Bolivia ha sido calificada como la nación con menos pruebas de coronavirus de la región por cada millón de habitantes.

De acuerdo a la cantidad de test que cada país hace, se permite detectar los casos positivos. Chile realiza 4.304 por millón de habitantes; Panamá, 3.511; y Uruguay, 2.526. En tanto que los países que menos pruebas hacen en la región son Argentina con 437 por millón de habitantes; Brasil, 296; México, 284; y Bolivia, 187.

La mayoría de los especialistas coinciden en que más que comparar muertos y contagiados en abstracto, son más útiles otros números como el de muertos por cada millón de habitantes, la tasa de letalidad y la cantidad de test que se hacen.

La quinta falencia en la lucha contra el coronavirus fue la falta de dotación de elementos de bioseguridad para el personal de salud, como los atuendos para evitar los contagios, entre trajes especiales, barbijos y otros que provocaron protestas callejeras de los médicos en diferentes ciudades del país e incluso por este descuido varios de ellos se contagiaron con la enfermedad.

El error número seis es el no haber utilizado hospitales que la anterior gestión había construido o que faltaba poco para terminar de emplazarlos como el nosocomio de tercer nivel de Montero (Santa Cruz), que el Gobierno tardó meses en adecuarlo para tratar la emergencia de los portadores de Covid-19 tan solo por cambiar el color de sus paredes, porque estaban pintadas con los tonos del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Finalmente, el séptimo desacierto está marcado por el escándalo en la compra con sobreprecio de 170 respiradores que ni siquiera pueden ser utilizados en terapia intensiva. Sin duda es el caso de corrupción más elocuente durante la pandemia en Bolivia. Y un episodio inusual en el mundo: un ministro de Salud, Marcelo Navajas, arrestado en medio de la pandemia de Covid-19.

 

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