El partido de la verguenza

No hubo sorpresa en el estadio Hernando Siles, sede de un partido que quedará en la memoria del fútbol boliviano, pero en el apartado negativo. The Strongest ganó un partido sin sentido, que terminó al minuto 10 y que puso en cancha a once jugadores aurinegros ante siete de color rojo, que fueron solo a cumplir para evitar consecuencias mayores.

En la previa, Royal Pari pidió reprogramar el partido por la alta cantidad de contagiados por Covid 19 que tienen en su plantel; The Strongest se negó y señaló que para ellos era importante jugar el partido. Por tal motivo, los cruceños mantuvieron su plan inicial y llegaron a La Paz con siete jugadores, con tanta improvisación que llegaron a inscribir en la planilla a Esteban Orfano como portero, todo bajo el visto bueno de la FBF, que envió así las formaciones titulares.

Todos los que dijeron presentes en el Siles sabían lo que iba a ocurrir y la gran pregunta era en que momento iba a pasar, pues es imposible afrontar un partido así y pretender jugar como si nada. El jugar como sea es un absurdo que el fútbol no puede permitirse.

10 minutos que no tuvieron sentido

Hasta que llegó ese momento, Reinoso, Chura y Barbosa se encargaron de firmar tres goles que no tuvieron celebración alguna desde los jugadores aurinegros, pues sabían que no estaban afrontando un partido con tintes de normalidad, sino un partido vergonzoso, propiciado por posturas dirigenciales que dejaron mucho que desear.

Luego del tercer tanto, Kevin Rosas se tiró al piso y esgrimió que no podía seguir, motivo suficiente para que el principal del partido, Raúl Orosco, decretara la finalización del encuentro, pues los cruceños se quedaban con seis jugadores.

Al momento de su retirada, los futbolistas de The Strongest la valentía de los de Royal Pari, jugadores que tuvieron que poner la cara para presentarse al bochorno y evitar otro tipo de sanciones para la institución.

En el Hernando Siles, 18 jugadores se vistieron de cortos, hicieron como que jugaron por 10 minutos y se marcaron tres goles que nadie celebró. Esta vez, la pelota si se manchó.