GUERRA SUCIA: EL ARMA DE CARLOS MESA EN 2002 QUE AHORA NO RECUERDA

“No voy a responder a la guerra sucia”, declaró reiteradamente Carlos Mesa, ahora cambió de estrategia, se declara víctima de ella y adelantó que el gobierno prepara un arsenal en su contra, olvida deliberadamente, el arma que conoce bien y uso en la elección del 2002, cuando bajó a Manfred Reyes Villa para hacerse de la victoria.

En contacto con radio Compañera este martes, Carlos Mesa se declaró víctima de la guerra sucia orquestada en su contra y que el gobierno estaría preparando para las siguientes semanas intensificar.

En la campaña electoral de 2002, cuando Carlos Mesa acompañaba a Gonzalo Sánchez de Lozada, contrataron a la empresa Greenberg Carville Shrum (GCS) Consulting Political de EEUU, para que ejecute la estrategia de guerra sucia contra su rival, Manfred Reyes Villa, al que las encuestas ubicaban en primer lugar con el 40% de intención de votos, mientras que la dupla del MNR, solo obtenía 18%.

“Debemos iniciar campañas negativas contra él (Reyes Villa). Debemos transformarlo de un candidato limpio a un candidato sucio. Esa es nuestra tarea”, recetó Tal Silberstein, management consultant, al binomio Goni – Mesa, según el documental Nuestra marca es la crisis, difundida por la cadena HBO.

La guerra sucia, que se aplicó mediante terceras personas, incluyó spots televisivos sobre una supuesta mansión millonaria de Reyes Villa, su vinculación con una secta religiosa (Moon), una foto con el golpista Luis Arce Gómez, su vinculación con el fascismo, el pintado de paredes y un desafío a debate. Toda esa campaña se acompañó con un spot que decía: “Manfred ya pues, responde”.

Ese plan de enlodar al adversario incluyó la campaña para que la prensa “indague aspectos negativos” de Reyes Villa.

Para ello, el equipo de Goni- Mesa preparó dossiers informativos, tours de medios y una agenda de contactos para inducir a los periodistas a buscar en el pasado de Reyes Villa y provocar la duda del electorado. Uno de los operadores del plan fue Mauricio Balcázar, yerno de Sánchez de Lozada.

El toque de gracia de la estrategia de guerra sucia fueron las declaraciones del entonces embajador Manuel Rocha que pidió no votar por Evo Morales, lo que disparó el voto antiimperialista y rebelde de los bolivianos e hizo que el postulante del MAS, que en ese entonces se encontraba en el cuarto lugar creciera en la preferencia electoral.

Este crecimiento electoral de Morales (20,9%) tuvo como consecuencia una disminución de votos para Reyes Villa (que bajó de 40% a 20,9%) y una victoria del binomio Goni- Mesa (22,5%), resultado que le permitió llegar a la presidencia por segunda vez.

Con estos antecedentes es irónico que Mesa se declare víctima de la guerra sucia, por el contrario, parecería la cuartada perfecta para desplegar su ataque al estilo del 2002 sobre el binomio Evo-Álvaro, que se ubican primeros en la intención de votos con 39% y que fue advertida por el propio Morales indicando “estén preparados, que cosas estarán inventando”.

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