IMPOTENCIA Y BRONCA, SE VIVE EN LA CHIQUITANÍA

Un sentimiento de profunda impotencia se apodera de uno, cuando es testigo en persona del voraz incendio que se registra en comunidades de las provincias de: Roboré, San Ignacio de Velasco y Puerto Suárez del departamento de Santa Cruz-Bolivia.

Ante tus ojos, árboles maduros, flora y plantas silvestres se convierten en gigantescas antorchas que crujen al ser consumidas por las llamas. No importa si no tienes el equipo de seguridad como botas, guantes, tobilleras de cuero, uniforme anti incendios, máscara de doble filtro para respirar, casco de aluminio para proteger la cabeza y gafas para los ojos, el impulso natural es impedir el avance del fuego que consumía todo a su paso.

De impotencia los bomberos y rescatistas, al verse sobrepasados por el fuego, sólo atinaban a gritar: “salven los árboles”, “salven los árboles” y mojaban la base de los árboles con la mayor cantidad de agua posible o tierra para frenar efectos de las llamas, pero todo era en vano y el cuadro dantesco se concretaba sin remedio alguno.

Ante esa situación sólo te tocaba ponerte fuera del alcance del fuego porque el calor a siete metros es realmente infernal, sin tomar en cuenta el humo que te impide respirar. A esto se suma el viento que como cómplice MALDITO aviva e impulsa el fuego hacia lugares aún sin afectar.

“Puta mierda…no”, son las palabras que grafica el sentir de las personas, exactamente el momento cuando el incendio cruzó la carretera que une las provincias de San Ignacio de Velasco con el municipio de Concepción y continuó con paso fatal.

Vanos fueron los esfuerzos de bomberos y voluntarios, quienes ya habían agotado sus reservas de agua; las llamas y el humo imponían una presencia maligna en el lugar.

Una mujer originaria del lugar que fue testigo de los esfuerzos vanos del personal desplegado rompió en llanto porque las llamas se dirigían hacia una hacienda que contaba con plantaciones agrícolas.

También, fuimos testigos de actos donde pobladores de las regiones afectadas por los incendios hasta las lágrimas agradecieron al presidente Evo Morales quien conformó un Gabinete de Emergencia Medioambiental conformado por los ministerios de la Presidencia, Defensa, Salud, Gobierno, Medio Ambiente y Agua; y Desarrollo Rural y Tierras para enfrentar el incendio calificado como histórico.

Las muestras de agradecimiento también fueron para las brigadas de soldados, bomberos y voluntarios que monte adentro marcharon rumbo al encuentro de los focos de calor con la única misión de sofocarlos y evitar su avance.

Dos compañías de soldados del Regimiento 15 Junín de Roboré en horas de la mañana partió rumbo a los focos de calor. Durante tres horas realizaron una caminata constante cargando cada uno sus herramientas, dos botellas de agua, casco, máscara, botas entre otros.

Una temperatura infernal que según los originarios del lugar estaba en 55 grados los acompaño cruelmente hasta llegar al lugar donde los instructores organizaron a los uniformados para proceder por turnos para apagar el incendio que estaba distribuido en diferentes lugares del monte.

Los soldados recibieron instrucción para apagar incendios en tres formas: la directa, indirecta y aérea. La directa es enfrentar el fuego de frente con agua y herramientas para sofocarlo; la indirecta se aplica cuando las llamas sobre pasa la capacidad de sofocación y se lo realiza con apertura de zanjas que elimina la posibilidad de más material de combustión.

La tercera acción está destinada exclusivamente a aviones y helicópteros que realizan descargas de agua sobre los focos de calor. Esto en teoría suena bien, pero en los hechos la reacción es de acuerdo al avance de las llamas. “Cuidado”,” cuidado”, es la palabra de alerta entre los reservistas cuando el viento empuja las llamas hasta tres metros de su punto de combustión.

Después de dos horas de arduo trabajo la pregunta fue recurrente: “¿Alguien tiene agua?” y al ver un avance en el apagado de las llamas y el horario de la tarde se ordenó el repliegue de la tropa y personal de apoyo. Otras tres horas de caminata y el compromiso de volver nuevamente para seguir con el trabajo denominado servicio a la patria.

Al pasar por las comunidades intermedias sus pobladores informados por la presencia de los uniformados los esperaban con una limonada, un plato de comida y un sincero gracias por su trabajo. Como un líquido de los mismos dioses, así se sentía el agua fría cuando pasaba por la garganta y como héroes fueron despedidos cuando se subían a los camiones que los trajeron.

Una vez en el patio de honor de la unidad militar de Roboré, realizaron la última formación para controlar el número del contingente y posibles daños físicos que se hubieran ocasionado.

“A cambiarse…mar”, fue la orden y con una media vuelta con energía se dirigieron a sus cuadras para descansar, porque al día siguiente seguirían con la misma rutina hasta que cambien las órdenes de sus superiores.

Este es el arduo trabajo que desarrollan al menos cuatro mil personas movilizadas entre militares, bomberos y personas voluntarias que luchan contra el incendio que avanza sin piedad.

Por otro lado, una bronca contenida se pudo notar en los rostros de los ciudadanos que viven en San Ignacio de Velasco, Roboré y Puerto Suárez, al enterarse que algunas personas presuntamente pagadas son las que ocasionan los incendios que consumen pastizales y el bosque todo por intereses políticos de la oposición.

Como si esto no fuera suficiente, opositores disfrazados de bomberos intentaron protestar contra el presidente Evo Morales, quien se reunía con pobladores del municipio de Concepción.
La población, en especial las mujeres, cansadas de estas maniobras los sacaron a gritos y empujones. “No nos pueden faltar el respeto en nuestra casa, esos falsos bomberos no pertenecen a este lugar”, gritaron a voz en cuello con el rostro enrojecido de rabia.

El gobierno continúa con el trabajo del Comando de Operaciones establecido en el Regimiento de Infantería 15 Junín en la población de Roboré, desde donde se implementa el Plan Tajibo que consiste en operativos aéreos y despliegue de personal por tierra para sofocar los incendios, los cuales de acuerdo al último reporte oficial bajó de 704 a 662.

CONTRAGOLPE/BOLIVIA

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