LA ÚLTIMA FRONTERA DEL HAMBRE EN LA ARGENTINA, COMEDORES COMUNITARIOS

Son cada vez más personas las que sufren los efectos de la crisis económica que atraviesa la Argentina. Familias que ostentaban una situación económica acomodada, ahora tienen que tragarse su orgullo y en envases plásticos recolectan la comida que se distribuye en las ollas comunes para llevarlo a sus casas y compartirlo en familia.

 “Hay muchísima gente, incluso existen personas que antes no sabíamos ver en las ollas populares porque les incomodaba sentarse a comer en la mesa de comedor, llevan su taper (envase plástico) juntan la comida y se van a comer con el resto de la familia en sus casas. Esa situación es cada vez más constante”, dijo el representante del movimiento de trabajadores excluidos de Quilmes-Argentina, Nicolás Carpresi.

Políticas erroenas del gobierno del presidente argentino, Mauricio Macri, ocasionó que cada vez más argentinos acudan a los comedores populares donde pueden acceder a un plato de comida gratuito.

Los comedores populares instalados en barrios pobres emergen de intervenciones de asistencia alimentaria nacional e internacional, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil ejecutando programas y políticas sociales.

En ese sentido, Nicolás Carpresi informó que la necesidad de alimentarse hizo cambiar el objetivo de sus protestas porque en un principio demandaban fuentes de empleo, inclusión social y ahora se convirtió en una exigencia para triplicar la ración de comida que se distribuyen en diferentes comedores populares que ya no cubren la demanda de comida.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de la Argentina, el 33% de los niños se alimentan en comedores escolares y populares.

“Es terrible el incremento de niños en los comedores populares porque las escuelas se están cerrando. Los chicos al no tener comedores en las escuelas porque no tienen la subvención del Estado, niños, grandes, ancianos, mamás con hijos, familias enteras se vienen a los comedores populares”, dijo la representante del comedor comunitario del municipio de la Matanza-Argentina, Martha Bartoloni.

Enfatizó, que la existencia de ollas populares sirve para demostrarle al presidente, Mauricio Macri, que el hambre sí existe en la Argentina y que en los barrios pobres ya no se puede soportar más la pobreza.

 “La olla es una demostración de la rebeldía del pueblo. Donde no tenemos para comer en casa lo hacemos públicamente con la ayuda de todos los compañeros, esa es la simbolización de la olla popular como ocurrió en el 2001, como en 1998”, afirmó Bartoloni con un sentimiento de consuelo reflejado en su rostro por la dura situación que les toca vivir.

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