Quién es Luis Berkman Littmann, el intermediario del gobierno en la compra de gases lacrimógenos

Luis Berkman Littmann alias ‘El Gordo’, propietario de la empresa Bravo Tactital Solutions Llc, que se adjudicó la compra de agentes químicos para el Gobierno, indica que no sólo estuvo detenido por tráfico de armas, sino que “huyó a Estados Unidos”. Desde allí estaría operando la venta de pertrechos para los Ministerios de Gobierno y de Defensa, con sobreprecio, según consta en la documentación del contrato.

Archivos de la prensa boliviana registran que el 12 julio de 2001, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) de Santa Cruz, desactivó una red integrada por ocho civiles y cuatro militares que traficaron a Paraguay, 52 armas de guerra (50 fusiles de asalto y dos ametralladoras), de propiedad del Ejército Boliviano. Entre los civiles detenidos se encontraba el ciudadano boliviano, Luis Berkman Littmann, “cabecilla civil” de la banda.

Un informe del Comando General del Ejército, de fecha 29 de agosto de 2001, sobre el tráfico de armas del Ejército de Bolivia hacia Paraguay, señala que además de Luis Berkman Littmann, están implicados los ciudadanos norteamericanos, Sandy Brigider y Mario Reyes, este último funcionario de la Sección de Asuntos de Narcóticos de la Embajada de Estados Unidos (Narcotics Affairs Section – NAS).

A fines de agosto de 2001, el (entonces) Comandante General del Ejército, Juan Hurtado Rosales, al enterarse que la justicia ordinaria había dejado en libertad a dos integrantes de la banda de traficantes de armas del Ejército boliviano, manifestó “Hay malestar en las filas militares contra la justicia civil”.

La Fiscalía de Santa Cruz había ordenado la liberación Gary Waldo Suárez Levy (hijo de Roberto Suárez “El rey de la cocaína”), y Luis Berkman Littman, cabecilla de la mafia de traficantes. El Comandante Rosales cuestionó la decisión de la Fiscalía de Santa Cruz, alegando que el Tribunal Militar, se encontraba en el proceso de investigación de cuatro suboficiales implicados en el ilícito, pero ya la justicia ordinaria había “perdonado” a los civiles.

En el amplio expediente del caso, se puede constatar que el Juez Cuarto de Instrucción en lo Penal Cautelar dispuso el 4 de julio de 2002, “la devolución de fianza y el desarraigo a favor del imputado Luis Berkman Littmann, él mismo que se fugó hacia los Estados Unidos sin que termine la etapa preparatoria y sin que se haya resuelto su situación jurídica” (Sentencia Constitucional 0072/2003-r Sucre, 22 de enero de 2003).

Pasaron varios años y en 2013, el Tribunal Supremo de Justicia declaró “admisible el Recurso de Casación planteado Juan Rodríguez Zurita y María Del Carmen Marín Ibáñez, en representación legal de la Dirección General de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, impugnando el Auto de Vista Nº 51/09 de 15 de abril de 2009 saliente, pronunciado por la Sala Penal Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, dentro del proceso penal seguido por el Ministerio Público y los recurrentes contra Omar Gerardo Laura García y Luis Berkman Littmann (este último Declarado Rebelde ante la Ley), por la presunta comisión de los delitos de Peculado, Cohecho Activo y Receptación, según el Código Penal” (Tribunal Supremo de Justicia, Sala Penal Liquidadora Auto Supremo nº 632/2013 Sucre, 13 de noviembre de 2013).

Pues ese mismo Berkman Littmann, declarado en rebeldía, es quien aparece en la actualidad, vinculado al Ministerio de Gobierno. El 25 de noviembre 2019, el Ministerio de Gobierno envió una carta a la empresa brasileña, Cóndor Non-Lethal Technologies, solicitándole una cotización para la compra de 50 mil unidades del proyectil de largo alcance 37/38 mm., y 50 mil unidades del proyectil triple acción 37/38 mm.

Al día siguiente (26/11/19), envió otra carta a la empresa brasileña Cóndor Non-Lethal Technologies, cancelando la solicitud de cotización e informando que ha decidido la compra de productos no letales (fumígenos y otros) a través de la empresa Bravo Tactital Solutions Llc, cuyo propietario es Berkman Littmann. Ambas cartas llevan la firma de Sergio Zamora Bascope, Director General de Asuntos Administrativos del Ministerio de Gobierno.

Las granadas de gas requeridas por el Gobierno a la empresa brasileña, Cóndor Non-Lethal Technologies, eran dos: a.- proyectil triple acción 37/38 mm. b.- largo alcance 37/38 mm. Sin embargo, el Gobierno de Venezuela, realizó el mismo pedido de proyectiles de las mismas características, a la misma empresa brasileña y también realizó la compra a través de una empresa intermediaria, pero en el contrato se puede ver que Bolivia pagó $us. 2.126.436,78 (millones) más que Venezuela, por los mismos agentes químicos.

La empresa Bravo Tactital Solutions Llc, que se adjudicó el contrato por la compra de productos no letales (fumígenos y otros) por un monto de $us. 5.649.137,64, tiene sede en Miami, EEUU. Quién firmó el contrato de “compra directa”, en Bolivia, fue el hijo de Berkman Littmann de nombre Bryan Samuel Berkman.

Los Berkman son amigos personales de Sergio Rodrigo Méndez Mendizábal, Jefe de Gabinete del Ministerio de Gobierno, quien frecuenta reuniones palaciegas, donde participa la Presidenta Jeanine Áñez.

“Es una falsedad y no vamos a descansar hasta que el Sr. (Junior) Arias rectifique y restaure la dignidad e imagen de las personas dañadas”, señala un comunicado emitido por el Ministerio de Gobierno, después de conocerse la denuncia de la compra irregular, en el programa televisivo “Detrás de la Verdad” de la red Gigavisión”.

Ante las evidentes amenazas, se pronunciaron la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia así como organismos internacionales tal como Human Rights Foundation y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), rechazando la agresión. El relator especial para la Libertad de Expresión Edison Lanza expresó en su cuenta de Twitter: “Manifiesto grave preocupación por respuesta del Ministerio de Gobierno de Bolivia a investigación periodística sobre compra de gases antidisturbios. Calificar de hacer ‘guerra sucia’ o ‘guerra política’ a un medio es estigmatizar, en lugar de rendir cuentas sobre tema de fondo”.

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