“Solo los movimientos sociales pueden ofrecer una esperanza para lidiar la actual crisis”

El destacado lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky habló con SEMANA sobre la propuesta de unir a todos los sectores progresistas para salvar al mundo de la extinción.

SEMANA: En el actual contexto, ¿es posible construir la unidad internacional de los movimientos sociales? ¿No es una utopía?

Noam Chomsky: Es posible, y hay pasos hacia ello. Uno es la formación de la Internacional Progresista (Progressive International), recientemente creada, que planea tener su primera reunión en septiembre en Islandia, donde su primer ministro es una figura destacada en la organización. Se formó por iniciativa de los seguidores de Sanders en los Estados Unidos y de DiEM25 (Democracy in Europe Movement 2025), de Yanis Varoufakis, y está atrayendo a participantes del Sur Global. También hay muchas iniciativas populares, de ONG y de algunos Estados. A la cabeza está Cuba, que aún mantiene una cooperación internacional impresionante. Durante la pandemia ha prestado asistencia médica al norte de Italia.

SEMANA: ¿Cuáles son las principales barreras para construir este cooperativismo internacional?

N.C.: Falta de compromiso popular y acción gubernamental. Le pongo un ejemplo que acaba de ocurrir y tiene que ver con el severo brote que hubo de covid-19 en el norte de Italia. Cuando eso sucedió, dos ricos países vecinos que tenían la enfermedad bajo control no ayudaron a Italia. Lo paradójico del asunto es que todos pertenecían a la Unión Europea y la ayuda llegó del otro lado del Atlántico, de Cuba.

SEMANA: ¿Su propuesta sobre el cooperativismo internacional implica el fin del nacionalismo?

N.C.: No necesariamente. El nacionalismo puede tomar muchas formas. Si se trata de la preocupación por el país y el bienestar de los conciudadanos, así como el compromiso de superar los defectos del nacionalismo y convertir a los habitantes de un país en ciudadanos globales, debe ser bienvenido.

SEMANA: En la última cumbre climática no se llegó a un acuerdo, Irán reanudó su programa nuclear. Frente a este panorama sombrío, ¿es posible llegar a acuerdos sobre el cambio climático y la proliferación de armas nucleares?

N.C.: La respuesta viene dada por los casos que menciona. Irán no reanudó su programa nuclear sin ninguna razón. Había terminado todos los programas nucleares que pudieran estar relacionados con armas en virtud del acuerdo conjunto, el JCPOA, que funcionaba eficazmente. La administración Trump destruyó el acuerdo e impuso severas sanciones a Irán. Europa se opuso firmemente a las acciones de Estados Unidos, pero no respondió. Después de esperar y no recibir apoyo, Irán reanudó algunos programas nucleares. La solución es simple: los acuerdos internacionales son la base de nuestra propuesta.

Lo mismo aplica con respecto al calentamiento global. Las negociaciones de París de 2015 apuntaban a un tratado verificable, pero el Partido Republicano en los Estados Unidos, dirigido por negacionistas climáticos, no estuvieron de acuerdo, por lo que tuvieron que conformarse con compromisos voluntarios. Trump luego retiró a los Estados Unidos de los esfuerzos internacionales por completo y está corriendo entusiastamente hacia el abismo, alentando el uso de combustibles fósiles y desmantelando las regulaciones que limitan su daño. Mientras el Estado más poderoso de la historia mundial esté dedicado a la destrucción de la vida humana organizada en la Tierra, y otros estén demasiado asustados para objetar, habrá, en el mejor de los casos, acuerdos parciales.

SEMANA: Uno de sus temas recurrentes en sus escritos y conferencias es la movilización social. ¿Por qué es tan importante este fenómeno?

N.C.: Solo un público organizado, activo y dedicado ofrece alguna esperanza para lidiar con las graves crisis que enfrentamos ahora. O cualquier otra enfermedad social, para el caso actual.

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